Frank Galvin (Newman) es un abogado alcoholizado y acabado, con una lista tan larga de fracasos judiciales a sus espaldas que cuando le ofrecen un millonario acuerdo extrajudicial, todo el mundo espera que coja el dinero y salga corriendo. Pero Frank está harto de correr. En un intento desesperado por recuperar su dignidad, toma la temeraria decisión de llevar el caso a juicio, y descubre que, en ocasiones, para conseguir que se haga justicia hay que sacrificarlo todo.