Siendo niño, Marcello Clerici (Jean-Louis Trintignant) fue turbiamente asaltado por el chófer de su familia, Lino Seminara (Pierre Clémenti), a quien disparó y creyó haber matado. Creció en la Italia fascista con cierto complejo de culpabilidad, no sólo por haber asesinado a un hombre, sino debido a otras cuestiones morales. Años más tarde, Clerici es un ciudadano respetable, profesor de filosofía. Su única obsesión es ser como los demás, lo que le impulsa a refugiarse en el fascismo, no por ambiciones políticas, sino para confundirse entre la indiferencia y el conformismo. Por el mismo motivo se casa con Giulia (Stefania Sandrelli), para hundirse en la vulgaridad. Convertido en un lacayo del servicio secreto fascista, está dispuesto a combinar su inminente luna de miel en París con un atentado contra un exiliado político italiano que fue su profesor.